Vivir Por el Dolor, Morir de Vida

3 min readphoto by Diego Marigno (2015)poetry, stories

Justo cuando pensé en eso, corte el pensamiento en seco. Aunque realmente no había forma de hacer que el dolor se fuera… poco a poco, me consumía, más y más.

Era de la clase de dolor de la cual no te puedes librar, por la cual nadie deberia pasar; sin embargo, lo único que puedes hacer es aguantar.

Era de la clase de dolor por la cual uno solo llora una vez en la vida. Era de la case de dolor que más dolía. Un dolor que nunca había experimentado, un dolor que me hacía reflexionar y me consumía.

Era de la clase de dolor que me hizo ver toda mi vida, en un solo parpadear.

Era de la clase de dolor que uno teme, y dice, ¿saldré de esto con vida?

Mi mente empezó a vaguear por todos los pensamientos, no sé cómo lo hizo tan rápido, solo sé que analizo todos los escenarios; mi mente, entro en modo supervivencia, entonces me dijo que luchara. Poniendo el instinto de supervivencia junto a la adrenalina. No sé de dónde sacó fuerzas, ni en que se apoyó, solo sé que lo logró.

Mi mente simplemente me dijo que me moviera y buscara por ayuda un poco más allá. Aunque ahorita lo cuestiono, no sé si fui yo, o fue mi mente la que decidía. Aunque no importa quién lo haya hecho, solo sé que me mantuvo con vida.

Entonces mi cuerpo saco fuerzas que no sabía existían, pues el dolor ya me consumía, y me retenía allí, en ese lugar, en ese momento, en ese día. Inmóvil por segundos que parecían días.

Entonces mi cuerpo se movió, durante segundos que parecieron durar toda una vida. Una eternidad la cual solo se repetia.

Entonces mi cuerpo hizo que mi boca gritara, de forma intuitiva. Una llamada de auxilio, una llamada desesperada de un ser que sufría.

Entonces mi cuerpo me dio otro golpe de adrenalina, esto me ayudo y disminuyó un poco el dolor. Mi rescate llego, los segundos empezaron a ir más rápido, normalizándose como debían. Mientras mi cuerpo caía, tratando de olvidar todo lo que sucedía.

En este momento, reflexione sobre lo que quería. Reflexione todo lo que vivía. Aunque nadie lo desearía, creo que, si hubiera tenido la opción de elegir lo que sucedió ese día, la opción de cambiar ese día, hubiera elegido que sucediera tal y como se suponía lo haría.

Llegué al hospital.

En este momento, aunque el dolor llegaba al punto de descontrol, al punto donde cualquiera pensaría que moría, sobreviví. Este dolor es lo único que me ayudo a mantenerme con vida. Era lo único que sentía: se sentía horriblemente fenomenal, horriblemente con vida.

En un abrir y cerar de ojos ya me encontraba viajando en el carro, hacia una dirección desconocida.

Porque en ese momento, me di cuenta de que realmente yo no estaba con vida. Buscando algo por sentir, algo por vivir. Me estaba muriendo lentamente, día a día. Y aquí, mientras el dolor me conseguía, me conocía, me consumía, me sentí como nunca antes, con vida.

Ya me encontraba esperando, para entrar al quirófano y que sanaran este dolor físico que me atormentaba en vida.

En ese momento entendí parte de mi propósito en esta vida. Mi mente dio vueltas por sobre todas las cosas que quería, entonces me dije ¿Por qué no? ¿Por qué no ir y conseguir todo eso que quería? De Igual forma, moriré un día. — En ese momento, allí fue que realmente me di cuenta, cuenta de que moriré algún día (Sí, que loco, ¿no?) — y me acorde de una frase, que me dijeron un día.

“Nosotros venimos a esta vida, sin nada, con las manos vacías. Y cuando nos vayamos, nos iremos sin nada, con las manos vacías”

Pensé para mí mismo, ¿por qué no? ¿Por qué no darle una oportunidad a la vida? De igual forma, no perderé nada con vivirla, solamente debo aguantar un poquito más, todo lo demás pasará.

Cuando me di cuenta, me encontraba en una habitación de una clínica. Con menos dolor, ileso de la cirugía, esperando recuperarme y con una cicatriz más en mi vida.

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WRITTEN ON:
March 20th, 2010