Le Vingt-un Mai

1 min readphoto by Diego Marigno (2013)stories

Todo inició con la nada. Ella me preguntó qué era, y yo, como es natural, le respondí lo que me venía a la mente al pensar en nada.

Es extraño.

Ella me dice que me ve como si fuera una película, un sueño; y ella irreal, inexistente.

Cuando cierra los ojos todo vuelve a la normalidad, o los abre y vuelve al sueño.

Allí, couchée avec moi, como si el mundo no existiera y solamente se pudiera socavar en la suavidad del olor de nuestros labios, unidos, separados, por aquí o por allá.

Los momentos viven y nacen y mueren y renacen y ya no sé, ya no pienso, ya no razono.

He dejado de existir junto con ella, no somos más que fantasmas de nosotros mismos.

No somos más que aquellos que van por ese gran manto azul, caminando sobre el agua.

¿Somos? no entiendo por qué pero me fascina, todo tan a flor de piel, todo tan muerte inmediata.

Esas cuatro partes idénticas que se unen y bailan una melodía sin música van furiosas, mordidas, rojas, gigantes.

Una foto, dos fotos, un beso, un peù de grass y nada de memoria, nada de sufrimiento.

Todo existe y nada existe y las nubes van y vienen, viene el ulucordio que nos lleva hasta lugares que no conocemos pero disfrutamos.

Ahora ya, revivimos, volvimos a caer a la tierra, de golpe contra una gran masa blanca acolchonada.

Le cuento cosas sin sentido como para buscar más a esa nada que olvido.

Me pierdo, la encuentro, no sé, no quiero. Quiero, deseo como nunca pero la vida se bifurca.

Entonces solo el roce entre nuestras pieles convierte todo otra vez en un sueño,

y así quiero quedarme hasta que la tierra de otra vuelta.

Hasta que la luz nos llene la cara con su candidez de ensueño.

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WRITTEN ON:
May 21st, 2013