Los Astronautas y El Cocodrilo

1 min readphoto by Diego Marigno (2016)stories, poetry

¿Astronautas?

En el momento en el que ella se puso a analizar esta palabra, se dio cuenta de que es ridiculo que los astro-nautas usen naves espaciales más que barcos estelares.

Se puso a pensar que si entonces el universo fuera un gran mar por el cual navegan aquellos que quieren conocer los astros, tambien han de existir piratas planetarios, los cuales en su nave pirata espacial se roban las estrellas, las dejan sin vida, negras. Van de galaxia en galaxia, a la velocidad de su bandera, con cascos que usan oxigeno solido y armas que podrian desintegrar una hormiga a 2 años luz de distancia.


Una vez su amigo Enoch se encontraba a la orilla de un desierto, ella lo admiraba desde lejos mientras él, absorto en su pensamiento, meditaba sobre la nada.

De repente, de entre la arena, emerge un cocodrilo verde y gigante ─ pero de un verde que podria ser amarillo ─ el cual tenia tanta hambre que se comio a Enoch de un sólo bocado.

Ella no podia creer lo que sus ojos le mostraban, “¡esto no puede ser posible!” pensaba.

Entonces algo mucho más extraño sucedio, el cocodrilo empezo a descamarse y poco a poco su piel fue conviertiendose en seda, una seda tan suave y delicada, que en comparcion las nalgas de un bebé parecen asperas y rusticas; todo desaparece.

Al cocodrilo lo asesinaron y su piel fue a parar en una gran farmaceutica la que creó una crema capaz de alisar la piel de cualquier persona con usarla una sola vez.

Pero Enoch no existia, solo su pensamiento; el cocodrilo no existia, solo su bolso verde con amarillo escamado en piel de cocodrilo; la crema no existia, solo su bella piel que era envidia de todo ungüento en frasco de cristal.

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WRITTEN ON:
May 3rd, 2013